Monedas alternativas, parte 1: monedas locales

Las monedas libres, descentralizadas o alternativas son cada vez más comunes tanto a nivel de economía local como internacional. ¿Pero qué son y para qué se utilizan?

Desde tiempos remotos, monedas alternativas han coexistido paralelamente con monedas oficiales. Dichas monedas alternativas solían ser monedas de “necesidad”, con el propósito de compensar la escasez de la moneda habitual, especialmente durante periodos de inestabilidad como los producidos por guerras o revoluciones.

En Nueva Francia, actual Canadá, bajo el reinado de Luis XIV, se agotaron las existencias de monedas durante el invierno de 1685 debido a que los barcos mercantes no pudieron navegar por el Río San Lorenzo por hallarse helado, por lo que Francia declaró como moneda de curso legal los naipes.

Moneda de necesidad emitida en Colmar en 1918

Las monedas complementarias o comunitarias actuales pretenden favorecer el negocio local y, en ocasiones, crear vínculos sociales.

“Troc Temps”, que apareció en Le Mans en 1990 y empleaba redes telemáticas Minitel para gestionar el intercambio de servicios entre suscriptores (por ejemplo una clase de guitarra a cambio de un trabajo de jardinería), sin duda fue el primer intento de este tipo en Francia. Se habían inspirado en los LETS canadienses (por sus siglas en inglés Local exchange trading system, o sistema de cambio local) de los años ochenta.

En Japón, basándose en el mismo principio, se utilizan los Fureai Kippu (“billete para una relación de cuidado”) desde 1995. La unidad de medida monetaria en este caso es el tiempo, el cual se emplea en dar asistencia a personas mayores. Se los puedes traspasar a familiares o amigos, o guardarlos para cuando te jubiles.

Hermes, una moneda de cambio local de Burdeos

También en Francia, los SELs (por sus siglas en francés Systèmes d’Echanges Locaux, o sistemas de cambio local), funcionan en determinadas ocasiones basándose en unidades de tiempo (una hora por una hora), aunque cada SEL tiene sus propias normas. Algunos tienen como prioridad el intercambio de servicios, mientras que otros favorecen la adquisición de bienes. El directorio de SEL acumula en la actualidad más de 600 a lo largo de todo el país.

Los estados no siempre ven con buenos ojos las monedas basadas en intercambio de servicios y, a menudo, las critican por asemejarse mucho al trabajo no declarado, aunque no se oponen a las monedas comunitarias, que lo que hacen es restringir su uso a una zona específica, garantizando que la riqueza se quede donde está. Los beneficios son por lo tanto dobles para la economía local, ya que para cumplir con el requisito legal de poseer un euro por cada unidad de moneda local, las organizaciones que manejan monedas solidarias utilizan euros cambiados a modo de préstamos solidarios para empresas y asociaciones de la propia región.

Desde 2007, el proyecto SOL, creado en Francia por un banco asociativo, una mutua aseguradora y una empresa de cheques de comida, ha probado varios métodos y plataformas para una moneda solidaria, tanto físicas como virtual, como Sol-Violette en Toulouse, Galleco en Ille y Vilaine o Eusko en el País Vasco, etc. El proyecto SOL está respaldado por el Fondo Social Europeo.

Eusko en el País Vasco

De vez en cuando, las monedas locales son reconocidas por el Banco Mundial. Este es el caso del euro WIR. El euro WIR apareció tras el franco WIR, creado poco después de la crisis financiera de 1929. Pese a permanecer desconocido para el gran público, en la actualidad lo utilizan un total de 60.000 pymes suizas, ¡una de cada cinco! Como no hay interés en su inversión, los WIR circulan rápidamente, especialmente desde que el franco suizo pierde valor debido a la inflación.
Algunas monedas locales utilizan estos mecanismos de depreciación como incentivo para el gasto. Dichos mecanismos se vienen utilizando desde la creación misma del dinero. El tipo de moneda que va perdiendo valor según pasa el tiempo se denomina “moneda oxidable”.
En la segunda parte hablaremos de las criptomonedas, que desempeñan una función diferente.

Cyrille Baron

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