Monedas alternativas, parte 2: criptomonedas

A diferencia de las monedas locales y su ideal compartido, las criptomonedas se han diseñado para ser globales y descentralizadas, al igual que las redes de igual a igual que las alojan.

Emitidas tras la crisis financiera de 2008, las criptomonedas, que carecen de forma material, se diseñaron para que no se vieran afectadas por los riesgos financieros y geopolíticos de las monedas tradicionales. Pese a no tener el respaldo de una tercera parte como un estado o un banco central, ofrecen transacciones totalmente seguras. Tienen un precio fijo en el mercado online y fluctúan según la oferta y la demanda.

Bitcoin, la criptomoneda más icónica, se creó en 2009 y en la actualidad cuenta con una oferta de dinero de 48.000 millones de dólares. Es una moneda virtual, con un método de pago basado en una estructura de cadena de bloques. Casualmente, todavía se desconoce la identidad de los creadores de Bitcoin y de la cadena de bloques de código abierto, quienes operan bajo el seudónimo de Satoshi Nakamoto.

Antes de Bitcoin habían aparecido otros proyectos similares, especialmente B-Money, creado por el ingeniero informático Wei Dai en 1999, y Bitgold, creado en 2005 por el criptógrafo y jurista Nick Szabo.

Bitcoin ofrece transferencias rápidas en cualquier momento y lugar, y además con un coste menor que el de una tarjeta de crédito u otros servicios como Paypal (menos del 2 %). Desde su creación, Bitcoin se ha visto limitado a 21 millones de unidades, añadiendo poco a poco para evitar crear inflación o deflación.

El empleo limitado de las criptomonedas en el mundo y la cifra reducida de pagos que con ellas se realizan muestran que aún no están muy extendidas. Los estados en los que se utilizan estas monedas no materiales paralelamente con la moneda local corren riesgo de inestabilidad económica, ya que es complicado establecer una política monetaria que carezca de regulaciones oficiales. Riesgo para unos, oportunidad para otros: la grieta de las criptomonedas. Para Jamie Dimon, Director Ejecutivo de JP Morgan, Bitcoin es un tipo de fraude que acabará mal. Por otro lado, para algunos inversores, Bitcoin es altamente interesante, ya que es más estable que el oro.

Sin embargo, la legislación en esta materia varía significativamente de un país a otro. Limitado en sus comienzos por su utilización en redes criminales como Silk Road, ahora el Senado de los Estados Unidos considera legítimo a Bitcoin. Se considera un bien intangible y es gravado como tal, igual que el oro.

En la Unión Europea, Bitcoin tributa con el mismo tipo de IVA que las “monedas y billetes de curso legal”. Por lo tanto no es ilegal, pero al mismo tiempo no constituye un método de pago legal. En otras palabras, es un método de pago que no se puede rechazar.

Muchos países están intentando limitar su uso, como Argentina, China y, hasta hace poco, Rusia. Sin embargo, durante la última cumbre de los BRICS, conformada por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, se debatió la idea de crear una alternativa al Bitcoin, cuyo objeto fuese el de crear una alternativa al dólar. Otras criptomonedas, como Litecoin, Monero, Peercoin, Ripple o Lisk por citar las más importantes, han crecido en importancia durante los últimos años. La moneda USC (Utility Settlement Coin por sus siglas en inglés), desarrollada por 6 bancos globales entre los que se encuentran Barclays, Crédit Suisse, el canadiense Imperial Bank of Commerce o HSBC, también comenzará a emitirse a partir de finales de 2018.

Creada en 2015, Ether ethereum.org, con un montante en curso de 20.000 millones de dólares, ha llegado a convertirse en un competidor de Bitcoin. Construida sobre el diseño de contrato inteligente, constituye la segunda ola de criptomonedas y tiene más probabilidades de desarrollarse que de desaparecer.

Cyrille Baron

Compartir este artículo

Read Full Story