Arte y música

Cómo Internet está creando un nuevo lenguaje global de la comedia

Jason Johnson Freelance writer and editor

Para los que crecieron con las series de comedia y los monólogos, la comedia en YouTube puede ser un poco desagradable. Bueno, vale, puede ser como comer papel de lija. PewDiePie, el rey actual de las risas en YouTube, es un sueco de 25 años que grita, chilla y se parte de risa con sus propios chistes, generalmente jugando a un videojuego.

Pero también es la personalidad más vista en la historia de YouTube, eclipsando a superestrellas como Rihanna, Katy Perry y Eminem. Recientemente se convirtió en una de las 30 personas más influyentes en Internet según la revista Time.

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Aunque PewDiePie (alias Felix Arvid Ulf Kjellberg) es claramente escandinavo, se ha convertido en una sensación de la comedia con más de 36 millones de suscriptores. ¿Cuál es su principal atractivo? Pues sentarse delante de su ordenador y grabar “Let’s Play” (Vamos a jugar), imagínate un loco haciendo comentarios en directo sobre Resident Evil. Despotrica de todo, desde “fanfic” de Harry Potter hasta simuladores de unicornios, cosas que suelen ser graciosas para la gente que está al día de Internet.

Su éxito es cabreante, pero también es importante. Aunque los vídeos de PewDiePie son muy extraños, están abanderando un nuevo tipo de comedia que traspasa fronteras a través de Internet.

Y PewDiePie tampoco es el único. Su rival más cercano en cuestión de popularidad en YouTube es HolaSoyGerman, un humorista chileno con predilección por las figuras de plástico de Bob Esponja y por decir tonterías a mucha velocidad. No muy detrás de HolaSoy le sigue el dúo de cómicos californiano Smosh, que se hicieron famosos en Internet por hacer playback de la canción de Pokemon y correr a la vez.

En conjunto estos jóvenes forman el triunvirato del negocio de compartir vídeos graciosos en la red. Aunque viven en zonas geográficas diferentes, sus actuaciones ofrecen un estilo y un ritmo que no es ni chileno ni americano ni sueco, bueno, es de la WWW.

“Tenemos que tener en cuenta que la comunicación por Internet ahora es un tipo de subcultura con normas, estructuras y limitaciones”, explica Joel Warner, co-autor de The Humor Code: A Global Search for What Makes Things Funny (El código del humor: Búsqueda global de lo que hace gracia). E incluso la madurez puede ser algo extranjero para estos tipos, cuyas rutinas muestran que Internet es lo suficientemente madura para desarrollar un sentido del humor que es exclusivo suyo.

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La comedia no es algo universal. Se acordona por países, culturas, regiones y clases sociales diferentes. Warner afirma que el motivo por el que los chistes de abogados solo tienen gracia en Estados Unidos es porque muy pocos países consideran su código de leyes como algo sagrado.

Al escribir The Humor Code, Warner ensombreció al estudioso del humor Peter McGraw en todo el mundo, investigando cómo el sentido del humor fluctúa de sociedad a sociedad. Esta búsqueda lo llevó finalmente a Japón, un país conocido por su humor incomprensible en el que vio varias actuaciones desconcertantes, incluyendo un programa de juegos en el que había que meter la cara en un cubo de sopa muy caliente.

En este punto, Warner y McGraw coincidieron, a lo que Warner explicó, “estamos de acuerdo en decir que no es posible encontrar unas líneas universales entre las comedias”.

A diferencia de las sospechosas rutinas de la comedia japonesa, Internet es universal. La comedia que se ha forjado en YouTube o Twitch traspasa fronteras, difundiendo un idioma común de la risa. Programas como “Let’s Play” de PewDiePie atraen a la gente mediante una URL, no necesariamente una frontera física. Esto proporciona a los cómicos un público potencialmente grande.

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Pero no es fácil ser gracioso a nivel global.

“Siempre hablamos de lo buena que es Internet para la comedia, pero la comedia tiene que ver con el contexto, y cuando el contexto local se pierde, los chistes fracasan de modos en los que nunca antes habían sido concebidos”, afirma Warner.

Y pone ejemplos de cómicos increíbles que suspendieron en programas de entrevistas por la noche porque sus chistes estaban pensados para clubes de comedia locales. Superar las enormes diferencias culturales es un obstáculo mayor incluso para los cómicos.

Pero también merece la pena el esfuerzo, por la ciencia así como por nuestro hueso de la risa. Y Warner concluye, “Podemos conocer la sociedad por los chistes que funcionan en la red”. A todas luces, gente graciosa como PewDiePie están haciendo un trabajo extraordinario dejándonos acceder a sus chistes.

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