Innovación tecnológica

Cómo las programadoras del ENIAC lideraron la industria del software

Joyce Riha Linik Escritora

Cuando las mujeres redoblaron sus esfuerzos para apoyar durante la Segunda Guerra Mundial, un programa secreto del ejército de los EE.UU. eligió a seis matemáticas para programar las instrucciones del ENIAC, el primer ordenador completamente electrónico. Su trabajo de programación impulsó la industria del software moderno.

Cuando Betty “Jean” (Jennings) Bartik consiguió su título en matemáticas de una universidad rural de Misuri durante la Segunda Guerra Mundial, su consejero académico le sugirió que fuera maestra, señalando el impacto que podría causar en una pequeña comunidad.

Sin embargo, Bartik, que había visto a los hombres de su generación dirigirse al extranjero para luchar, ansiaba experimentar la aventura por sí misma. Consiguió un trabajo en Philadelphia como calculista y pronto se unió a un selecto grupo de matemáticas contratadas para calcular las trayectorias de los proyectiles para ayudar en la guerra.

En ese lugar, ella y otras cinco mujeres escribieron las instrucciones del primer ordenador programable completamente electrónico, que impulsó la industria del software moderno y, en última instancia, cambió el mundo.

Sin embargo, hasta hace poco estas mujeres habían caído prácticamente en el olvido.

Betty “Jean” Jennings Bartik (izquierda), Marlyn Wescoff Meltzer (centro) y Ruth Lichterman Teitelbaum (derecha). Cortesía de los archivos de la Universidad de Pensilvania.

“Las mujeres de ENIAC fueron verdaderas pioneras”, afirma Kathy Kleiman, abogada especializada en políticas y leyes de Internet para la empresa Fletcher, Heald & Hildreth con sede en Washington D.C. y fundadora del  ENIAC Programmers Project

“Tenían orígenes diferentes y se graduaron en la universidad, un gran logro ya de por sí”, cuenta. “En un momento en el que las mujeres con formación universitaria tenían pocas opciones de trabajo aparte de enseñar, programaron el primer ordenador electrónico y pusieron en marcha la era de la información”.

La programación del ENIAC

Entre 1942 y 1945, el ejército reclutó aproximadamente a 100 mujeres como calculistas para que calcularan las trayectorias de los proyectiles mediante una compleja serie de ecuaciones de cálculo diferencial.

Estas programadoras del ENIAC (Computador e Integrador Numérico Electrónico) resolvieron las ecuaciones teniendo en cuenta una variedad de factores como la presión barométrica, la humedad e incluso la rotación de la tierra.

“Cada tabla de cocción contaba con mil trayectorias”, explicó una vez Bartik. “Se tardaban unas 30 a 40 horas en realizar una a mano”.

Había miles de cálculos que completar, incluso haciendo que las calculistas trabajaran seis días a la semana en el proyecto y, dada la urgencia de la guerra, el tiempo era insuficiente. Para agilizar el proceso, el ejército ideó un proyecto secreto dirigido por dos instructores de Moore School, el físico John Mauchly y el ingeniero J. Presper Eckert: construir el ENIAC.

Betty “Jean” Jennings Bartik (izquierda) y Frances “Fran” Bilas Spence. Cortesía de los archivos de la Universidad de Pensilvania.

El ENIAC fue un gigante de acero negro que medía unos 24 metros de largo y 2,4 metros de alto y pesaba 30 toneladas. Ocupaba tres lados de una habitación gigantesca e incluía 18.000 tubos de vacío, cientos de cables y 3.000 interruptores.

En teoría, el ENIAC automatizaría el proceso de cálculo y produciría tablas balísticas mil veces más rápido que los seres humanos. Pero primero había que programarlo.

El ejército seleccionó a Bartik, Betty (Snyder) Holberton, Marlyn (Wescoff) Meltzer, Ruth (Lichterman) Teitelbaum, Kay (McNulty) Mauchly Antonelli y Frances “Fran” (Bilas) Spence para el trabajo.

No había manuales para el ENIAC, ni guía del usuario, ni sistemas operativos, ni lenguajes informáticos. Ni siquiera se les permitió a las mujeres el acceso a la máquina antes de que se aprobara la autorización de seguridad. Hasta entonces, solo se les proporcionaron esquemas de conexiones de los 40 paneles de la máquina.

Foto tomada en la presentación del ENIAC en febrero de 1946. Cortesía de los archivos de la Universidad de Pensilvania.

El ENIAC era básicamente un conjunto de máquinas aritméticas electrónicas capaces de realizar una amplia variedad de funciones matemáticas. Una red de cables eléctricos controlaba estas unidades, que estaban programadas mediante una combinación de cables enchufados a una placa y tres tablas de funciones portátiles, cada una con 1.200 interruptores de diez movimientos utilizados para introducir las tablas de números. Las programadoras del ENIAC podían enseñar al ordenador a avanzar paso a paso mediante ecuaciones diferenciales, manipulando los cables y los interruptores.

 

Aunque el ENIAC no estaba acabado cuando terminó la guerra, estaba claro que la velocísima máquina contaba con un enorme potencial para otras aplicaciones. En 1945 se utilizó para resolver un problema que venía de Los Álamos y que algunos consideran que fue el desencadenante de la bomba de hidrógeno.

Tan solo unos meses después de que terminara la guerra, en febrero de 1946, el ejército dio a conocer el ENIAC a la prensa y al público.

En una llamativa puesta en escena, con las luces apagadas para destacar las luces intermitentes de los acumuladores, el ENIAC calculó la trayectoria completa de un misil en solo 20 segundos (teniendo en cuenta variables como la distancia, el viento, la temperatura, etc). No solo realizaba los cálculos miles de veces más rápido de lo que una persona podía realizarlos a mano, sino también en menos tiempo del que tardaría el proyectil en salir del orificio del arma y alcanzar el objetivo.

Mauchly y Eckert fueron catapultados a la fama y agasajados con montones celebraciones en su honor.

Sin embargo, durante los siguientes 40 años rara vez se mencionó a las programadoras del ENIAC.

Fuera de los  márgenes

A mediados de la década de 1980, cuando Kleiman era alumna de Harvard, observó un número de mujeres cada vez menor en sus clases de informática y una ausencia total de profesoras en el departamento. En busca de modelos, se dirigió a la historia donde rápidamente sobresalieron dos personajes: Ada Lovelace en el siglo XIX  y la Capitán (después Contraalmirante) Grace Hopper en el siglo XX.

“Esto hacía pensar que solo una mujer por siglo podía tener éxito en la informática”, cuenta Kleiman, quien consideró la idea inaceptable.

Cortesía de los archivos de la Universidad de Pensilvania.

Mientras continuaba su investigación, encontró fotos de la cobertura de prensa del ENIAC de 1946, que incluían a varias mujeres sin identificar, además de a Mauchly y a Eckert que aparecían mencionados en el pie de foto.

Con curiosidad, Kleiman lo consultó con un historiador informático. Le dijo que probablemente las mujeres de la foto eran “señoritas de frigoríficos”, o sea, modelos que posaban delante de los electrodomésticos de la época. Kleiman no se quedó convencida.

“En todas las fotos, las mujeres interactuaban con el ENIAC, manipulando cables e interruptores”, explica. “Parecía que sabían lo que hacían”.

Una investigación más profunda llevó a Kleiman a un único párrafo en la autobiografía de un hombre que una vez supervisó a las mujeres del ENIAC. Entonces fue cuando Kleiman encontró los nombres de las mujeres de las fotos, lo que le proporcionó suficiente información para descubrir su pasado.

En 1986, Kleiman asistió al 40º aniversario del grupo del ENIAC, donde por fin conoció a sus modelos en persona y comenzó el proceso de documentar y compartir sus historias, primero colaborando en un  artículo con  el periodista Thomas Petzinger Jr. del Wall Street Journal  y más tarde, coproduciendo el documental The Computers: The Remarkable Story of the ENIAC Programmers.

Durante el proceso, descubrió que algunas de las mujeres siguieron realizando importantes contribuciones a la industria informática, incluso después de que terminara la guerra.

Bartik dirigió el equipo que convirtió al ENIAC en uno de los primeros ordenadores de programas almacenados del mundo. También contribuyó en los BINAC y UNIVAC 1 .

Holberton consiguió una serie de “primeros” en informática, afirma Kleiman, como desarrollar el primer código de construcción, la primera rutina de clasificación y la primera aplicación de software. También es la responsable de un cambio estético en los ordenadores primitivos, ya que nunca más quiso ver otro ordenador negro después de enfrentarse al monstruoso ENIAC.

Otros premios le siguieron mientras se propaga la verdadera historia de las seis mujeres del ENIAC.

En 1997, se incorporó a las seis mujeres al Salón de la Fama Internacional de Mujeres en la Tecnología.El mismo año, Holberton recibió el Premio Ada Lovelace de la Asociación de Mujeres en la Informática y el Premio a la Innovación Informática del Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE). En 2008, Bartik fue nombrada miembro del  Museo Histórico de Ordenadores.

Además, las mujeres del ENIAC se han convertido en modelos para un sinnúmero de mujeres y chicas interesadas en buscar un futuro profesional en campos técnicos.

 

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