Conducción autónoma de confianza: ¿Qué hace falta para que llegue?

by Deb Miller Landau
iQ Managing Editor

Las reacciones de la gente que hace su primer viaje en un coche autónomo ayudan a los investigadores a diseñar interfaces hombre-máquina que infunden confianza en los vehículos sin conductor.

¿Qué hace falta para que la gente tenga confianza a la hora de subirse a un coche en el que no hay nadie conduciendo?

Más allá de todos los retos tecnológicos y normativos a los que se tienen que enfrentar los expertos de la industria durante el proceso de desarrollo de los coches autónomos, el hecho de conseguir establecer y mantener la confianza entre los humanos y las máquinas es algo que les quita el sueño a algunos expertos del sector.

Un área específica del diseño con la que se pretende lograrlo es la denominada interfaz hombre-máquina (HMI por sus siglas en inglés), que se centra en el modo que tienen las personas de interactuar con las máquinas. La HMI entre la gente y los coches es fundamental a la hora de allanar el camino para los vehículos autónomos.

“El concepto de vehículo autónomo es tanto un reto humano y social como tecnológico”, afirma Matt Yurdana, Director Creativo de Experiencias de Usuario que trabaja en el Grupo de Soluciones de Conducción Automatizada de Intel.

Yurdana y su equipo trabajan para identificar las “interacciones de confianza”, es decir, los cambios fundamentales que deben realizarse e incluirse en el diseño de los vehículos autónomos.

A principios de este año, Yurdana y Jack Weast, Arquitecto Jefe de Sistemas del Grupo de Conducción Autónoma de Intel, invitaron a varios miembros de la comunidad a una prueba de conducción de un coche sin conductor en un circuito cerrado del Laboratorio Avanzado para Vehículos de Intel de Chandler, Arizona.

En esta prueba de conducción de la HMI, los participantes experimentaron cinco interacciones de confianza que incluían la solicitud del vehículo, el inicio del recorrido, la realización de cambios en el recorrido, la gestión de errores y emergencias, el aparcamiento y la salida del coche.

Aunque la seguridad fue la principal preocupación para la mayoría de los participantes, también expresaron su confianza en que los coches autónomos serán más seguros dado que no existe la posibilidad de que se produzcan errores humanos.

“Conduzco mucho y me resulta muy difícil sentirme cómodo sentado en el asiento trasero”, comenta uno de los participantes de la prueba. Otro preguntó cómo recibirán ayuda las personas discapacitadas si no hay nadie más en el coche. Otro participante se preguntaba cómo un coche autónomo puede tomar decisiones inteligentes a la hora de conducir, como por ejemplo, decidir si conducir o no conducir cuando hay hielo en el asfalto.

Comprender el funcionamiento de la tecnología y todas sus posibilidades fue fundamental para los participantes. Experimentar cómo el vehículo se comunicaba, respondía ante los riesgos de la carretera y simplemente conducía ayudó a aumentar la confianza de la gente.

Personas en un coche sin conductor
Hay que pasar por un ciclo de aprendizaje para llegar a habituarse a viajar en un coche sin un conductor real.

“Muchas personas se ponían nerviosas e inquietas”, afirma Weast, y añade que al final, “todos los participantes experimentaron un gran aumento de su confianza”.

Un reciente estudio de la AAA reveló que el 78% de los estadounidenses tiene miedo a viajar en coches sin conductor.

“Quizás podamos fabricar el coche perfecto desde un punto de vista tecnológico, un vehículo que pudiera conducir a la perfección y mantenerte seguro en todo momento”, afirma Weast. “Pero si no sentimos la seguridad desde el punto de vista psicológico, no vamos a utilizar este servicio de vehículos ni comprar uno de estos coches”.

Humanizando la tecnología

Los psicólogos, los sociólogos y los gurús de las relaciones estudian la forma de crear una confianza fundamental entre las personas, ya sea entre colegas, amantes o amigos, pero el objetivo de Yurdana y su equipo es encontrar la forma de crear confianza entre la gente y los coches autónomos.

“La confianza es sinónimo de seguridad”, comenta Yurdana. “Se trata de confianza y comodidad no solo físicas, sino también psicológicas”.

Los expertos saben que el antropomorfismo, que es la atribución de rasgos humanos, emociones e intenciones a entidades no humanas, ayuda a la gente a relacionarse más con la tecnología.

En un estudio publicado en la revista Journal of Experimental Social Psychology, Nicholas Epley, profesor de ciencias del comportamiento de la escuela Escuela de negocios Booth de la Universidad de Chicago, y su equipo de investigadores observaron que el hecho de aportar cualidades humanas a un coche sin conductor ayudaba a la gente a confiar más en el coche.

Los investigadores dividieron los participantes en tres grupos. Los participantes del primer grupo condujeron un coche normal, los del segundo grupo viajaron en un vehículo autónomo técnicamente sólido y los del tercer grupo se subieron al mismo vehículo autónomo pero mejorado con características antropomórficas, como un nombre, un género y una voz reconfortante.

Pantalla de un coche autónomo
La comunicación entre el coche autónomo y el pasajero es importante a la hora de generar confianza.

En los tres casos, los participantes se vieron inmersos en un accidente inevitable.

En general, confiaron más en el vehículo antropomorfizado que en los otros dos coches. Se podría decir que les gustó más el paseo. Pero lo mejor de todo es que los participantes consideraron que el vehículo antropomorfizado tuvo menos culpa del accidente que el coche autónomo no antropomorfizado.

“El propio concepto de atribuir un espíritu humano a un vehículo automatizado ha marcado una gran diferencia global a la hora de determinar si los participantes estaban dispuestos y podían confiar en el vehículo”, afirma Yurdana.

A diferencia de las interacciones con Siri o Alexa, donde la conversación es unilateral (una persona realiza una pregunta y Siri responde), la interacción con un vehículo autónomo es mucho más compleja. No solo es necesario responder, sino también iniciar y contextualizar conversaciones.

Por ejemplo, si alguien está leyendo un libro mientras el coche autónomo conduce al atardecer y se encuentra ante un desvío, podría preguntar al pasajero qué camino debe tomar valorando las variables del tráfico y la preferencia del conductor. Es como realizar indicaciones a un taxista, solo que en este acaso no hay conductor, afirma Yurdana.

coche autónomo
Los coches autónomos utilizan cámaras para detectar los riesgos de la carretera y leer las señales de tráfico.

A pesar de la voz reconfortante y el nivel de fiabilidad establecido, las interacciones se basan en la confianza que depositan los humanos en la tecnología y no en otro ser humano. Las personas confiamos continuamente en gente desconocida, como en los chóferes de servicios de alquiler de automóviles, los pilotos de aviones o los conductores de autobuses, pero son personas que también confían en otras personas. En el caso de los coches autónomos, es necesario que la gente genere una confianza fundamental, no con otras personas, sino con la tecnología.

Para algunos, se trata de una propuesta arriesgada dado que todo el mundo hemos tratado con tecnologías deficientes en algún momento de nuestras vidas.

“La confianza no se crea por el hecho de que la gente comprenda todas las combinaciones y los vericuetos técnicos necesarios para alcanzar el objetivo”, comenta Yurdana. “Su confianza se genera gracias a esas interacciones”.

Por ejemplo, María puede decirle a Cristina que Enrique es un chico genial, pero hasta que Cristina no le conozca por sí misma, no la creerá plenamente. Yurdana afirma que la gente desarrolla una verdadera confianza a través de las interacciones.

“La ausencia de un volante o de pedales va a ser algo bastante dramático para aquellas personas que se suban a este tipo de vehículos por primera vez”, comenta Weast.

La prueba de conducción de la HMI de Arizona fue la primera prueba de este tipo que se ha llevado a cabo, pero esto es solo el principio.

“Por eso, la creación de una relación de confianza entre el humano y la máquina es de vital importancia”, afirma Weast.

Compartir este artículo

Read Full Story