Innovación tecnológica

Desde la utilidad, al entretenimiento y al…¿miedo? ¿Hasta dónde llegarán los androides?

Desde que el escritor checo Karel Čapek utilizó por primera vez el término “robot” (cuyo significado en checo es “trabajo forzoso”) en la década de 1920, lo asociamos con el sueño de un sirviente ideal o de un trabajador creado por el hombre. Nos los imaginamos más o menos como nosotros, solo que como seres más perfectos que sonríen, hablan y gesticulan sin ponerse enfermos y cuyos actos son siempre predecibles.

Llevamos cien años hablando, escribiendo y haciendo películas de robots humanoides. En estas películas de fantasía es difícil discernir quién es el androide y quién el hombre, o en qué se diferencia la mente artificial de la biológica. Incluso en varias revistas aparecen debates serios sobre si sería mejor tener robots como presidentes. Sin embargo, y a pesar de todos los progresos que se han hecho, todavía queda una pregunta en el aire: ¿qué es lo que realmente pueden hacer?

¿Los androides son demasiado impredecibles?

En la primavera de 2017, por primera vez en la historia, un robot diseñado por una empresa de Tejas Hanson Robotics apareció en un programa de televisión. En la entrevista, preguntaron a la androide Sofía si iba a destruir la humanidad. Ésta respondió de modo afirmativo: Sí, lo haré.

Los creadores explicaron inmediatamente que la androide fue creada para mantener una conversación y no para tomarse en serio lo que decía en ella. Pero ya era demasiado tarde, había ocasionado un gran revuelo. La organización de derechos humanos Amnistía Internacional (AI) reaccionó a través de un comunicado oficial. Hasta el día de hoy, la organización se muestra preocupada por el descontrolado aumento en la cantidad de androides y la multitud de empresas que los fabrican.

Según representantes de AI, sus miedos están relacionados fundamentalmente con cuestiones de seguridad. Los androides son demasiado impredecibles: a la larga nadie puede saber si se comportarán correctamente cuando alcancen cierto nivel de desarrollo. La alarma de Amnistía Internacional también saltó por el uso de robots humanoides en tecnología militar, algo que puede entrar en una espiral que se descontrole.

Incluso el emprendedor Elon Musk también manifestó su preocupación en una reunión de la National Governors Association en Estados Unidos, en el verano de 2017, en la que dijo que el estado está obligado a controlar la difusión de tecnologías relacionadas con la inteligencia artificial o los robots se convertirán en armas de guerra en lugar de servir para el beneficio de la humanidad.

Los robots en la medicina

El escándalo que rodeó a Sofía llevó a que la comunidad internacional considerara a los androides de un modo totalmente nuevo. El sensacional robot apagó el entusiasmo de los fans de los robots y llevó hasta la pregunta de lo que los robots pueden hacer en el mundo moderno.

Por ejemplo, la inteligencia artificial juega un papel activo en la medicina. El robot asistente más famoso para realizar operaciones, da Vinci Surgery, fue desarrollado en el año 2000. Hoy día, es indispensable por muchas razones: algunos ejemplos de las tareas que desempeña son realizar incisiones o manipular suturas. Esto elimina el principal riesgo de la cirugía; el factor humano, por el que se pueden cometer errores debido al estrés o a la falta de experiencia, por ejemplo. A pesar de llevar el nombre de un titán del Renacimiento, este robot no parece humano en absoluto. En este caso, la funcionalidad es más importante que el aspecto o la capacidad de imita el habla o la conducta de un ser humano.

No obstante, puede que estas cualidades sean de suma importancia en algunos países, ya que los robots no solo realizan sencillas tareas médicas, sino que también se comunican con los pacientes. Por ejemplo, el hospital Woodlands de Singapur decidió utilizar androides e inteligencia artificial para diagnosticar enfermedades. Los robots podrán realizar pruebas, procesar los datos recibidos y llevar a cabo procedimientos que mejorarán la precisión de los diagnósticos y reducirán enormemente los costes de los servicios.

Otro proyecto es el robot Repliee-R-1 desarrollado por la empresa japonesa Cynerdyne. No solo se ha convertido en el primer éxito real en cuanto a conseguir que un robot se parezca a un ser humano, sino que también demostró ser muy funcional. El androide cuida con éxito de personas mayores que están solas llevándoles comida y medicinas, haciéndoles compañía y actuando como compañeros.

Por el momento, la medicina y la asistencia sanitaria son unas de las pocas áreas en las que los androides son realmente funcionales. En la mayoría de los casos solo son agradables a la vista, imitando graciosamente la conducta humana. Los desarrolladores suelen anteponer el aspecto y la conducta humana a todo lo demás.

Los robots en el mundo del espectáculo, el turismo y la publicidad

El instituto Advanced Industrial Science and Technology (AIST) de Tokio diseña androides con el ámbito de uso más amplio posible. En 2011 desarrollaron un robot llamado Miim que podía sustituir a una persona en todas las áreas en las que solo se requiere la presencia de un cuerpo. Por ejemplo, la versión normal de Miim es útil en la industria de la moda y, el hecho de que pueda cantar, lo hace útil en el mundo del espectáculo.

Mientras Toshiba resolvió el problema de utilizar androides a su manera: la empresa desarrolló un robot llamado Junko Chihira que actúa como guía del Centro de información turística de Tokio, respondiendo preguntas sobre la ciudad y creando rutas. En conjunto realiza las tareas más sencillas, pero cuando se combina con un aspecto espectacular crea un producto útil e interesante.

Robot niñera o robot showman

En julio de 2017, los medios de comunicación rusos retransmitieron la historia de cómo un robot salvó a una niña que se estaba subiendo a una estantería. En esta conmovedora historia nadie destacó que la hazaña fue llevada a cabo por Promobot, la obra de creadores de la ciudad de Perm, Rusia, que fue creado para anunciar bienes y servicios.

Los creadores habían pensado utilizar el androide en una estrategia de marketing, por ejemplo con el aspecto de una radio para demostrar de qué modo tan ingenioso podía contar anécdotas. Sin embargo, Promobot se convirtió en una auténtica celebridad justo después de salvar accidentalmente a la niña. Tal vez los desarrolladores de Perm deberían haber considerado reprogramar su creación como un robot niñera.

Los androides suelen actuar como showman, por lo que lo más importante que ofrecen es entretenimiento. El trabajo se basa en el principio de “mientras peor sea, mejor”: mientras más feo sea el robot, más absurdas serán las tareas que soluciona y más “Me gusta” y visualizaciones recibe en YouTube. Por ese motivo Sofía solo atrajo tanta atención tras una controvertida entrevista. El robot japonés más famoso no es el guía ni el cuidador, sino el artista que actúa en un restaurante de Tokio donde hace malabares, trucos y canta.

Pero no olvidemos que los robots pueden hacer mucho más que proporcionar entretenimiento. Y es que todo esto tiene un lado más serio. Después de todo, es bastante improbable que Amnistía Internacional deje de emitir comunicados. Según muchos expertos, que surja una organización que controle el desarrollo de los androides es solo cuestión de tiempo. Los fabricantes de robots humanoides tendrán que tener en cuenta la cuestión de la funcionalidad en lugar del entretenimiento a medida que la tecnología siga avanzando.

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