El IEM de Shanghái aumenta la popularidad de los deportes electrónicos en China

by Jason Johnson
Freelance writer and editor

Los eventos de deportes electrónicos como el Intel Extreme Masters de Shanghái generan un entusiasmo positivo por los videojuegos en China, una nación que en el pasado era reticente a los videojuegos en línea.

Zhou “iAsonu” Hang esperaba convertirse en un jugador profesional de deportes electrónicos pero las expectativas que tenían sus padres eran bien distintas. Querían que se licenciara en automatización robótica en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong, una universidad pública oculta entre la densa vegetación de la provincia de Hubei, China.

“Les escribía largas cartas explicándoles lo que eran los deportes electrónicos y prometiéndoles que no abandonaría mis estudios”, comenta Hang.

Afortunadamente, su alegato les convenció.

Hang, jugador profesional de StarCraft II, fue el centro de atención del Intel Extreme Masters (IEM) de Shanghái que comenzó el pasado 27 de julio. El evento duró hasta el 30 de julio y fue la primera vez que este torneo se celebró en el propio auditorio de videojuegos de casi 11.000 metros cuadrados del centro de convenciones Shanghai New International Expo Centre.

En el auditorio había expositores de colaboradores como Acer, el patrocinador oficial de portátiles y equipos de sobremesa del IEM, así como de HP, Dell, Lenovo y ASUS. Los asistentes al evento también disfrutaron de distintas demostraciones de realidad virtual (VR).

“Intel siempre supera los límites de la innovación ofreciendo experiencias increíbles a nuestros seguidores de todo el mundo, tanto a los que nos siguen a través de Internet como a los que no están conectados”, afirma George Woo, director de marketing de deportes electrónicos de Intel.

En la gran conferencia de videojuegos ChinaJoy se vivió un ambiente festivo generado por una gran multitud de escandalosos fanáticos y cosplayers que animaban a los participantes a conseguir la victoria. Independientemente de quién gana o pierde, este torneo destaca como un punto de referencia de la positividad de los videojuegos en China.

En Shanghái no siempre ha habido tanta afición a los videojuegos digitales. En 2004, la ciudad comenzó una cruzada contra la que consideraban una plaga de cibercafés.

En un esfuerzo por evitar que los jóvenes jugaran a los videojuegos en línea y se vieran atraídos por sus elementos potencialmente adictivos, las autoridades prohibieron el acceso a este tipo de locales a los menores de 16 años e impusieron estrictas restricciones a los adolescentes de mayor edad. Con el objeto de garantizar el cumplimiento de esta normativa, en la ciudad se instalaron cámaras de seguridad y se utilizó un software informático que solicitaba a los clientes más jóvenes que introdujeran sus números de tarjeta de identificación antes de acceder a los cibercafés.

Pero eso no detuvo a los jugadores profesionales. Desde entonces, los deportes electrónicos han desembarcado a lo grande con una legión de seguidores chinos que consumen más streaming que los de cualquier otro país del mundo. Además de una enorme afición por los videojuegos, estos seguidores también han heredado algunos de los viejos estigmas de la sociedad china.

“Los jugadores de deportes electrónicos compiten con escepticismo y dudan de los padres y las autoridades que piensan que los videojuegos digitales no son saludables”, afirma Marcella Szablewicz, profesora adjunta de estudios de comunicación de la Universidad Pace de Nueva York.

Es posible que la preocupación que existe por la adicción a Internet venga fomentada por el sistema educativo de China. Para ser admitidos en la universidad, los jóvenes solo deben superar un único examen de ingreso. Muchos padres y centros educativos restringen las actividades extraescolares de los alumnos con el objeto de lograr una mejor preparación para esta prueba de fuego.

competición de videojuegos

Aunque de forma lenta pero segura, las percepciones están cambiando. Según Szablewicz, en 2009 la frase “videojuegos de Internet” apareció en un contexto negativo en 446 titulares de la prensa china. Sin embargo, en 2016, esa cifra disminuyó a tan solo 38 titulares, lo que significa que la fobia que tenía el país por los videojuegos va desapareciendo.

Mientras tanto, Shanghái ha pasado de ser una ciudad donde los cibercafés no se consideraban seguros a un paraíso para los deportes electrónicos.

“Llevo viviendo aquí tres años”, comenta Hang, que se trasladó a Shanghái después de fichar por la organización de deportes electrónicos Invictus Gaming. “Shanghái es el centro de los deportes electrónicos en China. Me gusta la modernización de la ciudad”.

Una gran signo del cambio es la frecuencia con la que se celebran los eventos en la región. Como ciudad portuaria del Mar Amarillo, Shanghái se ha convertido en un destino habitual para los principales eventos de deportes electrónicos. El popular videojuego Dota 2 organizó allí la Winter Major el pasado diciembre y es la segunda vez que la competición IEM se celebra en Shanghái en las últimas cuatro temporadas.

Desde un punto de vista financiero, estos eventos aportan una gran cantidad de ingresos a la economía china, como ocurrió en 2016 con los 7 mil millones de dólares que generó la industria de los deportes electrónicos.

El impacto cultural de los videojuegos también genera buena voluntad. Anteriormente considerados como una actividad maldita en China, los videojuegos se presentan en los grandes eventos comunitarios como una fuerza positiva para la comunidad. Por ejemplo, la inclusión de los deportes electrónicos en los 2017 Asian Indoor and Martial Arts Games consigue reunir a las nuevas y viejas generaciones de seguidores de los deportes electrónicos.

Distrito Pudong de Shanghái

En el IEM de Shanghái, una de las principales atracciones del evento fue la rivalidad entre China y Corea del Sur, con los dos jugadores chinos intentando destronar a los mejores jugadores coreanos de StarCraft II ante su público. Pero en lugar de generar hostilidad, esta tensión fomenta un espíritu de nacionalidad y patriotismo entre los participantes.

“Quiero jugar al máximo nivel por mi país”, afirma Hang. El deporte fomenta muchas virtudes, añade, incluyendo la profesionalidad, el crecimiento personal y el espíritu minoritario, todas ellas virtudes que resultan atractivas tanto para los mileniales como para las autoridades gubernamentales de China.

Sin embargo, los jugadores y los seguidores podrán beneficiarse del mayor impulso de la confirmación cultural de los deportes electrónicos. Según George Woo de Intel, los eventos competitivos a gran escala como el IEM de Shanghái aportan un sentimiento de legitimidad a los aficionados de los videojuegos.

“Les transmiten alegría. Para los verdaderos fanáticos, los deportes electrónicos son su pasión. Por tanto, desde ese punto de vista se puede afirmar que añaden valor a las vidas de las personas”, comenta Woo.

Esto se aplica no solo a los jugadores y los seguidores de los deportes electrónicos de China, sino también a los de todo el mundo.

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