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Equipo de coche solar compuesto por estudiantes demuestra que el futuro se alimenta con la luz del sol

Durante casi cinco largos y sofocantes días, un equipo de 17 fantásticos estudiantes de la Universidad de Míchigan cruzó el desierto australiano conduciendo un coche que funciona con ingenio y luz del sol. La carrera es el Bridgestone World Solar Car Challenge, un evento bienal que se celebra desde 1987 en el que coches energéticamente eficientes de todo el mundo corren casi 1.900 millas (unos 3.000 km) para llevar al límite la innovación de los coches solares.

Es la Copa del Mundo de las carreras de coches solares, y la Universidad de Míchigan es un equipo de primer nivel. En 2015, el equipo terminó en 4ª posición de 42 equipos de 20 países.

“Es emocionante participar en una carrera así de grande con ingenieros de todo el mundo”, cuenta Pavan Naik, estudiante de ingeniería industrial y operacional y director del equipo, manejando cosas como presupuesto, personal, suministros y logística para enviar el coche solar hasta Australia.

El coche de su equipo, llamado Aurum, terminó por detrás de equipos de Holanda y Japón, pero había mucho que celebrar.

“Hemos creado un coche más rápido que cualquiera de los otros equipos de la Universidad de Míchigan”, afirma, y los resultados presagian un buen futuro para las carreras de coches solares y para el avance en las investigaciones sobre vehículos energéticamente eficientes.

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Para construir y correr con su coche solar, se necesitó que un equipo de 70 estudiantes de la Universidad de Míchigan trabajara dos años durante muchas horas. El equipo tenía una mezcla de estudiantes de campos como informática, empresariales, marketing e ingeniería aeroespacial, mecánica y eléctrica.

Este vehículo aerodinámico, ligero y alimentado por energía solar con informática mejorada y tecnología de seguimiento digital puede alcanzar una velocidad de hasta 100 millas por hora (unos 160 km/h). Cada rotación de la rueda aporta montones de datos en tiempo real que permiten al equipo tomar decisiones sobre la eficiencia para transmitirlas al conductor.

Durante la carrera, seis coches de apoyo y un semirremolque se unieron al Aurum en la carretera. El coche del tiempo, que llevaba al meteorólogo del equipo y sus aparatos, va una hora por delante del Aurum y los demás, de modo que puede evaluar la dirección del viento y la velocidad, la nubosidad y otras condiciones. Detrás, el equipo de exploradores mantiene la carretera limpia de animales atropellados y basura.

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Otro coche de apoyo lleva un equipo de periodistas y otro a ingenieros bien preparados para afrontar cualquier reparación del arcén. Un semirremolque gigante detrás de la caravana transporta herramientas, aparatos, comida y equipo de campamento.

El conductor, que se comprime en la ajustada cabina del piloto del coche solar, se intercambia por otro conductor cada pocas horas.

“Conducir el coche solar es como conducir un Porsche. Es muy pequeño, ligero y ágil”, explica el piloto Clayton Dailey. La conducción es intensa porque el coche va a las velocidades reglamentarias de las carreteras, alimentado solo por el sol.

Al coche solar le sigue de cerca el coche de persecución, que recoge y procesa los datos del sensor del coche solar. Aquí es donde la alta tecnología permite la toma de decisiones en tiempo real, que puede recortar un tiempo esencial.

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“Toda la estrategia ocurre principalmente en el coche de persecución”, cuenta Leda Daehler, directora de estrategia del equipo y estudiante de ingeniería informática. “Puedes tener un coche solar fantástico, pero lo que realmente determina si ganas o pierdes es lo que hacemos en el coche de persecución”.

El coche de persecución está equipado con un servidor Intel que ayuda a procesar todos los datos, desde cuánta energía necesita el coche solar para hacerse camino entre montañas o zonas viradas hasta cómo la velocidad del viento afectará a la energía.

Es un viaje duro y el equipo debe prepararse para condiciones cambiantes. El inhóspito desierto australiano puede ser implacable. Hace calor durante el día y frío durante la noche. No hay cobertura ni Internet.

“Necesitamos una red muy fiable entre toda nuestra caravana”, dice Daehler, que se apoya en la red inalámbrica del coche de persecución para mantenerse conectados. “Llevamos con nosotros nuestro propio Internet de las cosas”.

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“Una de las cosas interesantes entre la Universidad de Míchigan e Intel es lo que Intel puede llevar al evento en términos de tecnología informática generalizada y tecnología de conectividad”, explica David Mellers, Director del Intel Solutions Group de Australia.

La carrera se detiene todos los días a las 5 p.m. El equipo inclina los paneles del coche para absorber lo que queda del sol mientras se pone para cargar la batería del coche, lo que proporciona una carga de energía adicional antes de que empiece otro día y salga el sol.

El equipo duerme en tiendas de campaña y trabaja por la noche, elaborando estrategias, retocando el coche y preparándolo para la ruta del día siguiente. El equipo y la tecnología van al límite entre cortos periodos de sueño y largos días de calor.

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“No hay un modo sencillo de hacerlo”, afirma Daehler. “Siempre se pueden hacer mejoras. Tienes que intentar ir por delante de la tecnología que utilizan los demás equipos”.

Puede pasar cualquier cosa. En 2015, un problema de energía y la nubosidad afectaron al final de la carrera, llevando al coche a trasladarse a una velocidad agonizante.

“Uno de nuestros motores falló el último día”, cuenta Daehler, lo que supuso que el coche consumiera mucha más energía.

Daehler explica que el coche puede generar 1.100 vatios de energía a pleno sol, pero si aparecen nubes esa cantidad desciende hasta los 300 vatios.

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“Incluso si ocurren esas cosas, todos se animan para permanecer positivos y entusiasmados”, añade.

Antes de graduarse en Míchigan, los estudiantes preparan a la siguiente generación para la próxima Bridgestone World Solar Car Challenge de 2017. Para Daehler y Naik, que han hecho prácticas de verano en Ford, correr con coches solares es solo el principio de su trabajo con coches energéticamente eficientes y autónomos.

“El mundo académico siempre ha jugado un papel muy importante en términos de evolución de estas tecnologías junto con la investigación y el desarrollo”, afirma Mellers de Intel. “Esto es parte de las innovaciones que van a cambiar la vida de muchas personas en todo el mundo”.

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