Explorando el mundo virtual de Sansar

by Jason Johnson
Freelance writer and editor

Una nueva comunidad online de VR llamada Sansar, creada por Linden Lab, otorga a los creadores de contenido potentes herramientas para dar rienda suelta a mundos digitales inmersivos y de ensueño.

En Second Life, un enorme mundo digital online, los usuarios pueden crear contenidos en 3D, incluidos avatares, edificios y casi cualquier cosa imaginable. En este mundo de Internet, los usuarios pueden comprar ropa virtual, adquirir terrenos, ir a conciertos, a clases u otras experiencias virtuales casi como en la vida real pero de un modo digital y ciertamente como de otro mundo.

Ahora, los aficionados de este duradero mundo digital pueden visitar un nuevo mundo de realidad virtual (VR) con la creación de Sansar, una comunidad online inmersiva en la que los usuarios pueden crear y compartir experiencias en VR.

Tras años creando contenido para Second Life, Dario Buratti decidió darle a sus elaborados espacios de fiesta y apartamentos en 3D un lavado de cara con la VR.

“La VR es el entorno ideal para cualquier persona creativa”, dice Buratti, un modelador de 3D que construyó su centro de eventos VR Cult para albergar exposiciones de arte virtual. espectáculos de moda y conciertos en Sansar.

“Puedes dibujar un espacio, meterte dentro de él como si fuera real y conocer a gente como parte de la experiencia”, explica.

Centro de eventos de Sansar
En el centro de eventos VR Cult, los artistas pueden presentar espectáculos virtuales en Sansar. Fotografía: Dario Buratti.

El centro de eventos formó parte de la primera remesa de espacios virtuales para poblar Sansar. Fiel a sus raíces, Sansar es un mundo virtual exploratorio, un hábitat online donde la gente construye espacios virtuales y pasa el rato.

Desde que entrase en fase beta pública a finales de julio, la plataforma ya ha producido un buen ramillete de entornos de VR, incluidos un jardín zen, una famosa obra de arquitectura no construida y el lugar de aterrizaje en la Luna del Apolo 11. Al equipar a los constructores con tecnología punta, Sansar sube el listón de lo que significa estar envuelto en un mundo virtual.

Con Sansar, la compañía sita en San Francisco Linden Lab ha otorgado a los creadores de contenido las herramientas necesarias para crear espacios cautivadores de VR. Ahora avanza sin miedo hacia la siguiente fase de atracción de curiosos hacia esos mundos de VR.

La historia de Second Life

La historia nos sugiere que si la gente lo construye, otros vendrán detrás. La idea de mundos virtuales se instaló en la conciencia de la gente alrededor de 2007 con la creciente popularidad de Second Life, la primera incursión en los mundos virtuales de Linden Lab. En 2015, había en la plataforma más de 2.600 kilómetros cuadrados de contenido creado por los usuarios, un área que mide algo más que la provincia de Vizcaya.

“Había mucha energía creativa invertida en Second Life”, comenta Philip Rosedale, el fundador de este escondite virtual en 2003. “Llegado un punto, la cantidad de terreno se expandía tan rápido que, aunque hubieses ido volando en avión a través de Second Life, no habrías podido avanzar igual de rápido”.

Las enormes posibilidades de la banda ancha atrajeron al gran público. En 2016, más de 47 millones de personas se habían inscrito en este servicio desde su inicio, y la comunidad activa sigue siendo importante, con unos 800.000 usuarios al mes.

Utilizar la última tecnología en VR para hacer más inmersivo este enorme mundo virtual parecía el paso más lógico. Pero había un problema.

“Intentamos llevar varias veces la VR a Second Life, pero el modo en el que estaba construido no nos permitía hacerlo”, aclara Bjorn Laurin, Vicepresidente de Producto de Sansar y Second Life.

Para crear el efecto inmersivo, las gafas de VR necesitan un mínimo de 90 fotogramas por segundo para aparecer en las pantallas, una hazaña que resultó ser tremenda para los 14 años de vida de Second Life y su infraestructura de contenidos creados por los usuarios.

El nacimiento de Sansar

Teniendo en cuenta las especificaciones de la VR, desde Linden Lab se pusieron a desarrollar un nuevo motor que pudiera reproducir hermosas obras de arte creadas por los usuarios a una elevada frecuencia de fotogramas, adaptable para los cascos de VR (HMD por sus siglas en inglés) como los Oculus Rift o los HTC Vive.

Lugar de eventos en VR
En el centro de eventos VR Cult, los usuarios de VR pueden explorar exposiciones de artistas conocidos. Fotografía: Dario Buratti.

Esta mejora gráfica les da un aspecto más realista a los archipiélagos o las puestas de sol de Sansar, pero lo que es más importante, ayuda a reducir la diferencia entre el mundo real y el mundo virtual. La gente que visita Sansar lo encuentra inolvidable, comenta Laurin.

Por ejemplo, a Laurin, que supervisa el desarrollo tanto de Sansar como de Second Life, le gusta tener reuniones semanales con los equipos de trabajo dentro de los mundos virtuales. Respecto a cambiar el punto de reunión a Sansar, según dice sus recuerdos sobre esas reuniones se han vuelto mucho mas claros.

“[In my memory,] No estoy en mi oficina con unos cascos de VR. Estoy allí”, afirma Laurin.

Los estudios apoyan la experiencia de Laurin. Un estudio sobre presencia y memoria del Virtual Human Interaction Lab de la Universidad Stanford ha demostrado que los participantes a los que se les presentaba una situación visual inmersiva recordaban sus experiencias virtuales más vivamente.

Otras características específicas de la VR como los efectos de audio, una tecnología que conecta el sonido a objetos específicos en el entorno 3D, hace más creíble el mundo sintético.

Cuando los usuarios hablan en Sansar, por ejemplo, la voz proviene de su cuerpo. De primeras puede parecer que esto no sea gran cosa, pero este cambio aumenta considerablemente la satisfacción de conversar con alguien en un mundo virtual, comenta Laurin.

En la reunión semanal con los 40 avatares de su equipo de desarrollo, Laurin sabe exactamente quién le está hablando al escuchar cada voz. Mira en la dirección de la persona y ve moverse los labios del avatar. Esta capacidad de oír la voz que sale de alguien ha tenido un efecto contagioso en la sociabilidad dentro de la VR.

“A menudo veo a pequeños grupos de gente reunidos bajo un árbol, como hacen en la vida real”, comenta.

Junto con otros trucos sensoriales, tales como que el sol produzca la sombra del cuerpo de un avatar en la pared, Sansar cuenta con el progreso técnico necesario para recrear de un modo excepcional mundos de VR muy similares al real.

A través de Sansar, los creadores de contenido, como Buratti y su galería de arte virtual, disponen de las herramientas de VR para convertir sus sueños en realidad. Pueden compartir esos sueños con otras personas. Ahora que este nuevo mundo de VR está funcionando y creciendo, los invitados empiezan a llegar.

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