Arte y música

La Royal Shakespeare Company reinventa La Tempestad

Deb Miller Landau iQ Managing Editor

Para conmemorar el 400 aniversario de la muerte de Shakespeare, la Royal Shakespeare Company desencadena una tormenta de tecnologías para deslumbrar al público y celebrar La Tempestad.

Una tormenta bestial, espíritus fantásticos y un mago con poderes sobrenaturales: estos son los elementos de La Tempestad de Shakespeare que han sido todo un reto para los directores artísticos desde su estreno en 1611. ¿Cómo transmitir el mundo mágico de la Isla de Próspero? ¿Cómo mostrar los poderes de Ariel el duende? ¿Cómo crear un mundo de fantasía sobre el escenario de un teatro en vivo?

La Tempestad será un espectáculo desde el primer momento”, afirma Gregory Doran, director artístico de la Royal Shakespeare Company (RSC). Comenta que la obra siempre ha sido un combinación de arte y la última tecnología disponible en ese momento, desde trampillas, trapecios, poleas y elevadores hasta máquinas de niebla, láseres y pirotecnia.

Trabajando en el escenario de La Tempestad.
Trabajando en el escenario de La Tempestad.

“La imaginación de Shakespeare era un enorme y amplio océano de genialidad”, afirma Doran. La Tempestad fue la última obra escrita de Shakespeare, añade el director artístico.

Para celebrar esa genialidad y conmemorar el 400 aniversario de la muerte de Shakespeare, Doran y la RSC querían hacer algo grande.

Doran se preguntaba qué tecnología exploraría Shakespeare si estuviera vivo hoy día. ¿Qué haría con las tecnologías actuales?

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“Entonces, hablé con mi equipo digital y con su ayuda describimos lo que quería conseguir con La Tempestad y me preguntaba cómo podríamos conseguirlo”.

Sarah Ellis, Jefa de Desarrollo de la RSC, encontró la respuesta en una ballena voladora.

Había visto el discurso inaugural de Brian Krzanich, Presidente de Intel, en el Consumer Electronics Show 2014, donde representó una escena cinematográfica y de realidad aumentada de la serie de libros de temática steampunk El Leviatán. El público pudo ver cómo una enorme ballena animada salía de una enorme pantalla plana y nadaba sobre la multitud como por arte de magia.

El viaje comenzó cuando Ellis hizo clic en el botón “Póngase en contacto con nosotros” del sitio web de Intel.

Le pasó el vídeo a Doran. Se dio cuenta del potencial verdaderamente innovador que eso tenía: un personaje renderizado digitalmente (Ariel el duende) actuando en directo en el escenario sin la renderización de posproducción que requieren las películas y los videojuegos.

La RSC colaboró con The Imaginarium Studios, el estudio de captura de interpretación de Andy Serkis, e Intel para realizar una interpretación cargada de tecnología de La Tempestad que habría enorgullecido al mismísimo Shakespeare.

Stephen Brimson Lewis y Gregory Doran, Director de Diseño y Director Artístico respectivamente de la RSC.
Stephen Brimson Lewis y Gregory Doran, Director de Diseño y Director Artístico respectivamente de la RSC.

Durante más de dos años, los equipos trabajaron para crear un avatar digital de Ariel el duende en todas sus múltiples formas e integrar la tecnología en la interpretación de un modo que, en lugar de sobrecargarlo, mejoraría el teatro en vivo.

Ariel el duende cobra vida

El Royal Shakespeare Theatre de Stratford-upon-Avon es un lugar sagrado donde los aficionados al teatro pueden disfrutar de la grandeza de este escenario.

Las filas de asientos de terciopelo rojo abrazan el escenario y la intimidad es palpable. Los actores están tan cerca del público que se pueden ver las arrugas de las prendas e incluso el brillo del sudor sobre la frente de los actores. Esta crudeza y vulnerabilidad es lo que hace que el teatro en vivo sea tan atractivo y exigente.

“No hay ningún lugar donde ocultarse”, afirma Tawny Schlieski, Directora de Investigación Documental de Intel que trabajó estrechamente con el equipo de The Imaginarium para reinventar y conseguir que el personaje de Ariel cobrara vida digitalmente.

“Me di cuenta de que la ambición sin freno que Gregory tenía con La Tempestad pondría a prueba la capacidad de nuestras tecnologías”, afirma. “Nos haría reflexionar sobre el tipo de artistas mágicos que se podrían crear”.

Para llevar a la práctica la idea de Doran, Schlieski y su equipo recurrieron a los potentes procesadores Intel® Core™ i7, que permiten ofrecer algunas de las experiencias más absorbentes de deportes electrónicos y realidad virtual que se pueden disfrutar hoy día.

Para esta producción de 2016 de La Tempestad, Mark Quartley, el actor que interpreta a Ariel, lleva un traje repleto de sensores de movimiento. The Imaginarium utiliza ordenadores equipados con procesadores Intel Core i7 para ejecutar Unreal, el motor de videojuegos que renderiza los movimientos del avatar mediante los datos que recopilan los sensores Xsens integrados en el traje de Quartley.

Mark Quartley practica con el traje repleto de sensores de Ariel en los ensayos.
Mark Quartley practica con el traje repleto de sensores de Ariel en los ensayos.

El propio avatar meticulosamente creado por el equipo de The Imaginarium tiene 336 articulaciones, casi tantas como las que tiene el cuerpo humano (360).

A continuación, dos estaciones de trabajo personalizadas equipadas con procesadores Intel® Xeon®, apodados “pequeña bestia” y “gran bestia”, renderizan el personaje en tiempo real. La pequeña bestia mapea todos los datos de los sensores del avatar de Quartley. La gran bestia recibe toda esa información y la proyecta con 27 proyectores estratégicamente colocados por todo el teatro.

Mark Quartley en el papel del fantasmal Ariel en el escenario del Royal Shakespeare Theatre.
Mark Quartley en el papel del fantasmal Ariel en el escenario del Royal Shakespeare Theatre.

“Fabricamos literalmente a mano todas estas máquinas”, afirma Schlieski, comparando el proceso con algo parecido al tuneado de un Ferrari. “Tuvimos que colocar las grandes bestias en chasis individuales porque era el único modo de encajarlas”. Comenta que las equiparon con dos tarjetas gráficas Titan X y la máxima memoria y capacidad de almacenamiento posibles. Cada una de las grandes bestias (dos se utilizaron durante la interpretación y dos como equipos de reserva) tiene capacidad para procesar hasta 15 terabytes de datos.

Según Schlieski, si ponemos esa capacidad de procesamiento en perspectiva, el ordenador que da vida al personaje de Ariel cuenta con una memoria 50 millones de veces superior a la del equipo que permitió llevar al primer hombre a la Luna.

Una tempestad de tecnología en el Royal Shakespeare Theatre.
Una tempestad de tecnología en el Royal Shakespeare Theatre.

Las proyecciones permitían a Ariel transformarse en diferentes personajes, incluyendo la arpía, la mítica ave con grandes garras y rostro humano.

“Al principio, estaba muy cohibido porque el traje no apelaba mucho a la imaginación”, comenta Quartley sobre su ajustado traje de captura de movimientos. Afirma que, al cabo de un rato, se acostumbró a él y le resultó divertido ver su avatar en la gran pantalla y observar cómo reaccionaba a sus movimientos.

Ariel se transforma en un avatar digital de su terrorífica arpía.
Ariel se transforma en un avatar digital de su terrorífica arpía.

“Se convirtió en algo realmente liberador”, añade. “Lo que quiero decir es que siento una sensación real de que este personaje no soy yo y que soy algo más”.

Para el público que viene a ver la interpretación en vivo o en las pantallas de cines de todo el mundo, la tecnología abre todo un nuevo mundo de posibilidades, no solo para la integración digital en el teatro en vivo, sino también para todo tipo de formas narrativas y de creación de contenido.

“Espero que los grandes directores y diseñadores sigan inspirándose en este tipo de cosas”, afirma Quartley. “Es realmente emocionante formar parte de todo esto y espero que al público también le resulte emocionante verlo”.

La mejor descripción que hace de ella Gregory Doran es cuando la compara con una nueva caja de pinturas que le habían dado a su equipo pero sin saber qué limitaciones tenían a la hora de utilizarla.

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“En mi opinión, se pensará de una forma completamente distinta sobre cómo representar la obra de Shakespeare, no solo a través de las palabras, sino también mediante algo que ya no viene determinado por los parámetros de un auditorio tradicional”, comenta Doran.

¿Y que pensaría Shakespeare? Doran cree que Shakespeare, un dramaturgo que siempre traspasaba los límites, estaría encantado.

“No me imagino a Shakespeare sentado entre el público preguntádose ‘¿por qué son necesarias todas estas cosas extras cuando he escrito palabras tan maravillosas?’”, afirma Doran. “Más bien creo que diría lo siguiente: ‘Esperen un minuto, si pueden hacer esto, ¿no podrían hacer esto otro?’, y eso es lo que impulsará la próxima nueva idea en términos de teatro y experiencia vital”.

La Tempestad se representa en el Royal Shakespeare Theatre de Stratford-upon-Avon hasta el 21 de enero de 2017 y se trasladará al Barbican Theatre de Londres donde se representará desde el 30 de junio hasta el 18 de agosto de 2017. La obra también se proyectará como parte del programa ‘Live From Stratford-upon-Avon’ (En directo desde Stratford-upon-Avon) de RSC en salas de cine del Reino Unido y Europa el 11 de enero de 2017 y se repetirá la proyección en pantallas de todo el mundo. www.rsc.org.uk

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