Arte y música

Los artistas recuperan el cielo nocturno imagen a imagen

Desde la capa de bruma que cubre nuestras ciudades hasta la contaminación lumínica que bloquea la luz de las estrellas, es evidente que los seres humanos estamos dejando huella en el cielo nocturno. Pero algunos artistas están luchando por volver a recuperarlo.

“Tengo sentimientos bastante románticos sobre el cielo nocturno. Lo veo como esa presencia inmutable, esa vista que no ha cambiado desde antes de que el hombre caminara sobre la faz de la tierra”, dice el fotógrafo paisajista Ben Coffman. “Es mi conexión con la historia. Navegantes, exploradores y esclavos fugitivos navegaron y se tranquilizaron contemplando las mismas estrellas. Literalmente, forman parte de la leyenda”.

Coffman explica que la capacidad de capturar buenas fotografías nocturnas ha evolucionado con la tecnología para cámaras. Con su primera cámara réflex digital, las imágenes oscuras tenían demasiado ruido. Pero una mejor tecnología para cámaras se traduce en imágenes más nítidas con un mejor contraste. Ahora utiliza exposiciones largas, de hasta 30 minutos, para crear fotografías que reducen la contaminación lumínica de las ciudades a cientos de kilómetros de distancia.

“Las vistas que puedo capturar ahora son mucho mejores a la hora de transmitir el asombro que siento mientras observo el cielo nocturno”, afirma Coffman. “Ese sentimiento no lo podría haber transmitido con las antiguas tecnologías”.

Pero, ¿y si fuera posible devolver ese manto de puntitos luminosos a nuestras ciudades? En su cortometraje “Blackout City”, Nicholas Buer imagina la ciudad de Londres sin contaminación lumínica.

“En Blackout City intento hacer visible lo invisible y su objetivo es simple”, afirma Buer. “Lo que pretendo con este vídeo es inspirar e intentar que la gente vuelva a conectarse de un modo u otro con el cielo nocturno y que dejen atrás las luces de la ciudad, viajen a algún sitio tranquilo una noche estrellada y simplemente observen”.

Buer hizo una foto de Londres durante el día y luego procesó las instantáneas para que pareciera de noche. Capturó el cielo nocturno del sur de Inglaterra y lo utilizó para corregir el de Londres desde un punto de vista astronómico. Hacer fotos de día fue más complicado para Buer porque tenía que esperar a que las nubes ocultasen el sol para encontrar la luz más plana posible.

Pero la parte más difícil vino después.

“Probé varias técnicas de postproducción, como el rodaje en croma o la creación de mates de seguimiento, pero tras muchos experimentos, los mejores resultados los obtuve con el enmascarado a mano de cada cielo, cada reflexión, cada sujeto en primer plano”, comenta Buer. “Este proceso me llevó mucho tiempo”.

artists-take-back-night-sky-one-image-time2

La pérdida de la noche estrellada no ha pasado desapercibida. La Asociación Internacional Dark-Sky (IDA) celebra anualmente la Semana de la Noche Oscura, donde la gente tiene la oportunidad de observar y festejar la grandiosidad del cielo estrellado.

Mark Gee creó el vídeo “City Lights to Dark Skies” para dicho evento en 2014. Comienza en la ciudad de Wellington y llega hasta la cercanas tierras salvajes de Nueva Zelanda para mostrar la grandeza de un cielo nocturno acelerado mediante fotografías a intervalos.

“Como astrofotógrafo, me apasiona proteger el cielo nocturno y el medio ambiente de los efectos de la contaminación lumínica”, afirma Gee, quien asegura que su trabajo es mucho más que hermosas fotografías.

“Los efectos de la contaminación lumínica también pueden ser perjudiciales para nuestra salud y alterar el equilibrio de la naturaleza”, dice el fotógrafo. “A todos nos vendría bien detenernos y disfrutar de la simple actividad de observar el cielo nocturno. Personalmente paso muchas noches haciendo solo eso y no deja de asombrarme lo pequeños que somos en el grandioso escenario de las cosas. ¡Definitivamente nos pone la vida en perspectiva!”

Según la asociación IDA, fundada en 1988, la contaminación lumínica perjudica a las personas porque perturba su sueño. Altera los hábitats de los animales y dificulta en gran medida la realización de los estudios astronómicos. Y, por supuesto, todo este exceso de luces aumenta el consumo energético.

Más allá de todas las consideraciones prácticas del efecto de la contaminación lumínica, inevitablemente es el acto poético de contemplar fijamente el cielo oscuro lo que más echo de menos.

“Hay pocas cosas en la vida que puedan inspirar una sensación de asombro y sorpresa como la que inspira el cielo nocturno”, afirma Buer. “Cuando estás en un lugar salvaje bajo un firmamento lleno de estrellas se disfruta de una soledad sosegada y no hay nada como contemplar las inconmensurables profundidades del universo”.

Compartir este artículo

Temas relacionados

Entretenimiento

Leer el siguiente artículo