Los desarrolladores independientes italianos acaparan el protagonismo

En los últimos años, los videojuegos son cada vez más accesibles, no solo debido a las políticas de precios que ha venido aplicando el principal minorista digital, Steam de Valve, sino también gracias al aumento de la potencia de los ordenadores de gama baja y media.

Esta accesibilidad mejorada es obvia para los usuarios finales, pero también lo es para los creadores: hoy en día, el desarrollo de un videojuego es más sencillo que antes y requiere mucha menos inversión técnica que hace unos años. Si das una vuelta por las ferias de videojuegos o las reuniones de desarrolladores independientes, siempre resulta fácil encontrar a jóvenes haciendo demostraciones de sus propios videojuegos en un simple portátil que no suelen ser los habituales colosos que estamos acostumbrados a ver en el sector de los videojuegos. Ya no se trata de la trillada plataforma de rompecabezas en 2D con siluetas negras (sin quitarle mérito al inolvidable Limbo). Muchos de los actuales videojuegos utilizan gráficos poligonales que aprovechan la tecnología que ofrecen las empresas que desarrollan motores de gráficos, como Epic Games con su Unreal Engine 4 o Unity Technologies con su homónimo, el motor Unity.

Tras este importante desarrollo, la AESVI (Asociación de Desarrolladores de Videojuegos de Italia), añadió una subdivisión a sus premios anuales para crear cuatro categorías agrupadas bajo el nombre Drago D’Oro Italiano (dragón dorado italiano). Si echas un vistazo a los candidatos y los ganadores, puedes hacerte rápidamente una idea de la situación que se vive en Italia y de los avances que podrían lograrse en los próximos años.

El premio al “Mejor videojuego italiano” se lo llevó el equipo 34BigThing de Turín, al que vemos recogiendo el trofeo en la imagen anterior, por su videojuego “Redout”, que nos recuerda claramente a otros clásicos como F-Zero y Wipeout, ambos ocultos en sus respectivas consolas durante demasiado tiempo. En cualquier caso, hablamos de un videojuego que ha tenido un gran impacto entre los jugadores de todo el mundo, tanto por su emocionante jugabilidad como por sus gráficos especialmente impresionantes. Gracias al motor Unreal y al trabajo de los diseñadores, Redout nos hace disfrutar de un impresionante paisaje en la pantalla, garantizando la máxima fluidez y una mayor resolución, y todo ello sin necesidad de adquirir el último hardware. Y por si fuera poco, también se puede jugar a Redout con gafas de realidad virtual compatibles con SteamVR.

El ganador del premio a la “Mejor realización técnica”, otra categoría del Drago D’Oro Italiano, fue Valentino Rossi, pero no el piloto, sino el videojuego “Valentino Rossi: The Game”. En este caso, la empresa desarrolladora es la sobradamente conocida Milestone, que durante años ha destacado por el desarrollo de videojuegos de altos presupuestos sin el apoyo de ningún editor. Esta es una importante elección que, por un lado, obliga a la empresa de Milán a reinvertir gran parte de sus ingresos en otros productos que ofrezcan resultados garantizados, como este videojuego de MotoGP 16 dedicado a Valentino Rossi y a su historia; pero por otro lado, permite a Milestone dar un nuevo aire a los nuevos títulos que nacen y crecen internamente sin verse afectados por otros factores externos.

Estamos hablando de los dos videojuegos Ride, cuya característica es que aportan un enfoque libre a los jugadores, algo que no hemos visto desde el Tourist Trophy de Polyphony Digital. Además, Milestone desveló recientemente los planes que tiene para Gravel, un videojuego que será el primer gran proyecto con el que se llevará a cabo la transición de su actual motor de gráficos de desarrollo propio hacia una versión personalizada del motor Unreal.

Durante la ceremonia de entrega de premios celebrada el 16 de marzo en el festival de videojuegos Let’s Play de Roma, Fabiola Allegrone y Piero Dotti, fundadores y desarrolladores de Elf Games Works, subieron al escenario para recoger el premio de la categoría “Mejor diseño de videojuego” por su videojuego Little Briar Rose. Este videojuego inspirado en el cuento La Bella Durmiente obtuvo el reconocimiento por su jugabilidad de aventuras de estilo clásico y su mecánica de exploración de mazmorras que convierte los desenlaces negativos en un elemento integrante de la jugabilidad. Pero lo que más destaca es su particular estilo gráfico: cada elemento, ya sea del fondo o de uno de los personajes en movimiento, se representa como un mosaico de vidrieras. Little Briar Rose es el único videojuego ganador donde se utilizan gráficos en dos dimensiones dibujados a mano, algo que le aporta un estilo verdaderamente singular que nunca antes se había visto en el sector de los videojuegos.

El premio final por la “Mejor realización artística” fue para LKA, un estudio con sede en Florencia. Su premiado videojuego The Town of Light impresionó a jugadores de todo el mundo con su recreación de un hospital psiquiátrico de Volterra. Volterra era un pueblo de la Toscana relativamente desconocido hasta que hace unos años adquirió notoriedad por ser elegido el municipio donde se rodó la saga Crepúsculo y por convertirse en el escenario cinematográfico de la secuela de la película inspirada en la serie de manga Fullmetal Alchemist.

El trabajo realizado por LKA superó todas las expectativas que se tenían antes del lanzamiento del videojuego The Town of Light, como ocurrió con videojuegos como Dear Esther, Outlast y Sanitarium. En este videojuego se explora la demencia y la enfermedad mental de un modo más profundo y narrativo sin desmerecer la terrorífica atmósfera que crea el videojuego. Sin embargo, el premio fue otorgado por el trabajo realizado con el motor Unity en la recreación de un escenario real en el mundo de los videojuegos, con continuos saltos entre la época actual y la Italia fascista de los años 30. Fue un trabajo meticuloso que en el pasado habría sido difícil de lograr con un equipo de desarrollo relativamente pequeño, como lo son muchos de los equipos que actualmente trabajan en Italia.

El año 2017 comenzó con un plato fuerte: el esperado lanzamiento del videojuego forma.8 de MixedBag. Este videojuego de acción y aventuras en dos dimensiones dibujado completamente a mano es único en el género Metroidvania de la era de la Super Nintendo. Tras Gemini_X y Futuridium EP Deluxe, el equipo de desarrollo de Turín obtuvo un gran reconocimiento del público y la crítica.

Otro brillante ejemplo de videojuego con el que se pretende aprovechar la creatividad de los gráficos poligonales, al contrario que la tendencia del fotorrealismo, es The Way of Life, que se gestó durante de la 2014 Global Game Jam, cuyo tema central de dicha edición era “No vemos las cosas como son, sino como somos”. En este videojuego, el jugador se enfrenta a las mismas experiencias de la vida real desde tres puntos de vista diferentes: como un niño, como un adulto y como un anciano. Además de variar su estructura narrativa, estas tres categorías también modifican el modo en el que el jugador se identifica con el videojuego mediante cambios en los gráficos y en la jugabilidad. Aunque el lanzamiento de la versión completa está previsto para finales de este año, puedes echar un vistazo a la versión gratuita de Steam para que te hagas una idea de cómo será la versión final del videojuego.

Otro ambicioso proyecto que se está desarrollando en Italia es el videojuego Voodoo de los desarrolladores Brain in the Box con sede en Turín. Esta empresa ha creado una mezcla aparentemente extraña que se podría describir como una combinación de DayZ y Shadow of the Colossus con una tribu africana. Ambientado en la árida y abrasadora sabana, los jugadores tienen que fabricar sus propias armas para cazar animales y otros jugadores de un modo diferente a como se hace en DayZ de Bohemia Interactive, un videojuego que ha alcanzado gran popularidad en los últimos años. Sin embargo, en Voodoo se hace gran hincapié en la creación de una comunidad que une sus fuerzas para hacer frente a los ataques de otros jugadores o para cazar enemigos gigantes que deben escalar para alcanzar y atacar sus puntos débiles, una idea que ya utilizó Fumito Ueda en su videojuego Shadow of the Colossus. Se trata de un proyecto importante no solo en términos de jugabilidad, sino también desde una perspectiva técnica dado que requiere el uso de un servidor.

La lista de aspirantes a los premios del evento 2017 Drago D’Oro Italiano es cada vez más extensa, no solo por los títulos mencionados anteriormente, sino también teniendo en cuenta que hablamos de trabajos del omnipresente equipo de desarrollo de Roma que aún no se han presentado, como Storm in a Teacup, y del recientemente estrenado Alaloth de Gamera Interactive, desarrollado bajo la supervisión de Chris Avallone. El número de proyectos diseñados principalmente para ordenadores pone de manifiesto una vez más cómo el mundo de los videojuegos se va alejando gradualmente de las consolas.

por Tommaso Valentini

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