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Navegación inteligente: El trimarán MACIF de François Gabart es un laboratorio tecnológico flotante

La aplicación de la tecnología en los deportes continúa redefiniendo el arte de lo posible. El rendimiento mejora, el equipo es más ligero y eficiente y los récords que se pensaba que eran imbatibles se baten, todo gracias a la tecnología informática moderna.

Durante los últimos tres años, Intel colaborado con el regatista francés François Gabart para ayudarle a diseñar y capitanear uno de los veleros de competición más rápidos del mundo. ¿El objetivo? Llevar el deporte más exigente de todos al siguiente nivel.

El trimarán MACIF clase ‘Ultime’ de unos 30 metros de eslora de Gabart, patrocinado por el grupo asegurador francés, se botó el 18 de agosto de 2015 después de 18 meses de construcción y que requirió 100.000 horas de trabajo. Este elegante barco se centra en el rendimiento, la seguridad y la comodidad; además, viene equipado con láminas curvadas que prácticamente le permiten volar sobre la superficie del agua.

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La primera salida importante del barco fue el ‘Match of Giants’ del Transat Jacques Vabre en noviembre de 2015. Gabart y Pascal Bidégorry capitanearon juntos la travesía desde El Havre (Francia) hasta Brasil en solo 12 días y 17 horas, dejando al barco que iba en segundo lugar a unos 141 kilómetros de distancia. Esta hazaña es aún más impresionante cuando tienes en cuenta que otros 17 barcos naufragaron o tuvieron que ser abandonados durante el trayecto.

El próximo desafío de Gabart es aún más difícil. Está a punto de embarcarse en la Transat 2016, una regata de 5.632 kilómetros desde Plymouth hasta Nueva York, en solitario. La regata de inauguración tuvo lugar en 1960 y la ganó Sir Francis Chichester a bordo del Gipsy Moth III. El viaje le llevó 40 días, pero se espera que el ganador del evento de 2016 realice el viaje en solo una semana.

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Sin embargo, completarlo en tan poco tiempo fuerza los límites físicos del barco y del capitán. Los participantes, que suelen navegar con el viento en contra, pueden enfrentarse kilómetro tras kilómetro a mares tormentosos azotados por las olas. También tienen que hacer frente a los icebergs, la niebla helada y el riesgo de colisionar con barcos pesqueros, mercantes o incluso ballenas.

Un viaje tan peligroso requiere un barco extraordinario.

Una máquina biomecánica

 Asentado en las aguas de Plymouth Sound, el trimarán MACIF parece un insecto cibernético gigante, una mezcla entre hombre y máquina, cada uno inservible sin el otro.

Elimina al capitán de la cabina y el barco divagará sin rumbo por el mar, encallándose al final en alguna costa lejana. Y, como el mismo Gabart reconoce, no podría controlar la embarcación sin la red de medidores, sensores y ordenadores que engalanan las paredes interiores de su casco de fibra de carbono.

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La participación de Intel en el proyecto comenzó durante la fase de diseño del barco, cuando el estudio de arquitectura naval francés Van Peteghem Lauriot-Prévost (VPLP) y su proveedor de simulación digital, Hydrocean, emplearon los clústeres informáticos Xeon en el laboratorio de HPC de Intel en Swindon para encontrar el diseño más eficiente.

“Tenemos el perfil del casco y lo colocamos en agua virtual”, explica Gabart. “Lo ponemos a prueba a diferentes velocidades y entonces conseguimos gráficos que nos dicen qué casco es mejor para [estas condiciones]… Siempre hay que encontrar el equilibrio entre diferentes perfiles”.

El proceso completo de diseño y optimización se redujo tres semanas al utilizar los clústeres, permitiendo que el equipo mantuviera una construcción ligera mientras mejoraba el perfil de los cascos.

El innovador diseño también incorpora una espaciosa cabina que protege a Gabart contra el clima al mismo tiempo que le permite acceder a los timones, los cabrestantes y los viajeros, así como desde donde puede realizar el 95% de los ajustes a las velas.

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En la popa se encuentra la pequeña cabina donde el capitán puede sentarse, comer y dormir. También está la pantalla táctil que proporciona acceso a la gran cantidad de datos generados por el equipo de a bordo y dirigidos por un ordenador bajo cubierta.

“Tengo que pasar mucho tiempo aquí”, dice Gabart, “Desde aquí se controla todo. Tengo la predicción meteorológica y toda la información de la costa. Todos los datos llegan aquí”.

Originalmente la embarcación venía equipada con un par de NUC (la próxima unidad informática) con la 5ª generación de procesadores Intel Core. Sin embargo, el equipo decidió que necesitaba más capacidad de procesamiento sin sacrificar el bajo consumo.

Con tantos datos que gestionar, además de tener en cuenta la predicción meteorológica en tiempo real y, por supuesto, la optimización, la capacidad de respuesta es esencial. Por eso, ahora la embarcación se ha equipado con un par de ordenadores con la 6ª generación de procesadores Intel Core i7.

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La fiabilidad y la seguridad son de vital importancia y, como en todos los sistemas del trimarán MACIF, hay redundancia en todo el barco: dos ordenadores, dos pantallas, varios sistemas de radio y GPS, además de tres pilotos automáticos por si se producen fallos.

Para monitorizar sus patrones de sueño, Gabart ha estado utilizando una aplicación de temporizador a través de la pantalla táctil donde también puede evaluar la calidad de su sueño. Sin embargo, eso requiere que introduzca los datos manualmente y, como duerme a ratos tan pequeños, admite que no estaba funcionando bien.

“Compruebo que todo esté bien y a veces consigo echarme varias [cabezadas] en la misma hora. Duermo un rato. Me despierto un minuto y compruebo que no haya barcos. Compruebo las velas. Me duermo otro rato”.

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Intel le ha proporcionado un Asus Transformer Book T300 Chi, un sistema 2 en 1 que puede cambiar fácilmente entre los modos portátil y tableta. La pantalla táctil de navegación principal no es visible desde la cabina, por lo que Gabart puede utilizar el Transformer Book en su lugar, ya sea como un ordenador independiente o duplicando la pantalla principal.

“Es bastante práctico”, nos cuenta, “porque no estás lejos del ordenador, pero si por ejemplo estás pilotando el barco puedes poner la pantalla pequeña en frente y saber dónde estás”.

Mirando hacia delante

 La participación de Intel con Gabart y el trimarán MACIF va más allá del diseño y los sistemas de a bordo. Las regatas de veleros no son un deporte hecho para el público; hay pocos reportajes o comentarios en televisión durante la regata y la información es bastante limitada.

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Para ayudar a que las personas se relacionen con la embarcación, Intel utilizará su tecnología de cámara 3D RealSense para escanear el multicasco por dentro y por fuera, creando un modelo detallado en 3D. Se puede explorar este modelo a través de una aplicación, lo que permite que los espectadores se muevan por el barco y descubran información sobre los sistemas de a bordo.

Todos los datos capturados por los sensores integrados se transmitirán desde un servidor equipado con un procesador Intel Xeon, permitiendo a los espectadores seguir a Gabart en su travesía junto con un montón de datos. Con toda esta información, los aficionados podrán estar al corriente de cada detalle de la regata, desde la velocidad y la ubicación del barco hasta el ritmo cardíaco y los patrones de sueño del capitán.

A finales de año, la cobertura del barco incluirá contenido 4K en 360° capturado con fotos, imágenes en time-lapse y vídeos, mientras Gabart continúa sus viajes. Intel también está trabajando en contenido 4K en 360°en directo, lo que es posible gracias a la tecnología Quick Sync Video de sus Gráficos Iris Pro. Antes de lo que esperan, los espectadores de la realidad realidad podrán experimentar la emoción de volar sobre el océano a 43 nudos (casi 81 km/h).

Pero todavía hay algo más: el trimarán MACIF es prácticamente un laboratorio flotante donde constantemente se prueban y mejoran nuevas tecnologías.

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Ya están poniendo a prueba un nuevo sistema de comunicación capaz de capturar sonido binaural que recrea la experiencia de estar a bordo, lo que ayudaría a los compañeros y al equipo de apoyo a entender mejor las condiciones. También se está abordando el problema de utilizar tecnología en un ambiente frío y húmedo con controles de gestos y activación por voz.

Por su parte, Gabart piensa que aún queda mucho por mejorar. Su primera escala obligada es el piloto automático, el componente clave en una regata en solitario.

“En este momento, el piloto automático solo sigue… simplemente mide lo que ocurre y actúa en consecuencia”, explica. “También se anticipa a lo que un marinero ve delante de él o lo que se imagina cuando está navegando, porque esto está en sus sensaciones; puede anticiparse a las cosas”.

“¿Podrá un piloto automático del futuro simplemente mirar delante del barco para medir el viento que hay? Quizás en unos años podamos medir el viento que está a punto de llegar. Podríamos simplemente mirar un kilómetro al frente y decir, ‘Vale, en diez segundos tendré este tipo de viento’”.

Y eso es tiempo suficiente para que un capitán experimentado valore el mejor modo de pilotar su embarcación. “Solo necesitamos unos segundos”, sostiene Gabart. “Al menos sabremos cómo será el viento dentro de diez segundos. Es una información maravillosa”.

 

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