Salud

Tecnología de asistencia: Desde bastones conectados hasta sillas de ruedas que suben escaleras

Dean Evans Technology Writer Twitter

La población mundial está envejeciendo. Hacer frente a este cambio demográfico va a requerir más que simples scooters de movilidad de larga duración, elevadores de escaleras y aplicaciones que nos recuerdan cuándo debemos tomar nuestras pastillas. Tendremos que adaptar nuestro modo de trabajar, de cuidar a la gente, de comunicarnos, de interactuar entre nosotros y de desplazarnos.

Dos mil millones de personas necesitaremos la tecnología de asistencia

Según la Organización Mundial de la Salud, ante el envejecimiento de la población mundial y el aumento de las enfermedades no transmisibles “más de dos mil millones de personas necesitarán al menos un producto de asistencia en 2050 y muchas personas ancianas necesitarán dos o más”.

El profesor Stephen Hawking utiliza un sistema informático de asistencia que le permite comunicarse.

¿Qué es la tecnología de asistencia? A nivel básico, podría ser un audífono, una silla de ruedas o unas gafas, es decir, cualquier dispositivo que mejore la independencia de una persona. Pero si soñamos a lo grande, podría ser un dispositivo para llevar puesto con capacidad para monitorizar la salud, un coche sin conductor o un exoesqueleto robótico. La tecnología moderna nos podría ayudar a mantenernos activos durante más tiempo.

Dispositivos que ahorran trabajo

Por ejemplo, uno de los mayores retos del proceso de envejecimiento es el deterioro físico gradual. Los dispositivos que ahorran trabajo pueden contrarrestar este deterioro en ciertos aspectos. Los robots cortacésped como el Flymo 1200R ya cortan la hierba de nuestros jardines con total autonomía y las aspiradoras robotizadas como la Dyson 360 Eye limpian nuestros suelos.

En 2040 será frecuente ver coches autónomos equipados con tecnología 5G circulando por las carreteras y drones de servicios de entrega volando (o serpenteando por el aire) desde las tiendas hasta la puerta de nuestras casas. No será necesario caminar hasta la tienda.

Pero la movilidad reducida es probablemente el mayor problema al que se enfrentan las personas ancianas y, por esa razón, es frecuente ver scooters de movilidad circulando por nuestras calles. Pero esa es solo una de las soluciones que nos ayudarán a desplazarnos cuando nuestros cuerpos comiencen a debilitarse. Esa tecnología puede mantenernos ágiles de otros modos distintos.

Bastones, andadores y exoesqueletos

Por ejemplo, el bastón inteligente Dring no es un simple bastón que nos ayuda a caminar. El mango lleva incorporado un acelerómetro y un giroscopio (para detectar caídas), un módulo GPS (para realizar un seguimiento de la ubicación) y conectividad GSM (para alertar a otras personas en caso de emergencia).

Aquellas personas que necesitan más ayuda para caminar podrán utilizar el exoesqueleto para piernas Keeogo, un “dispositivo de asistencia para caminar”. Desarrollado por B-TEMIA Inc, el Keeogo viene equipado con sensores colocados a la altura de las articulaciones de las rodillas y la cadera que detectan el movimiento y ofrecen asistencia motorizada adicional para complementar la debilidad muscular.

En lugar de esos voluminosos scooters de movilidad, puede que en 2040 veamos unos dispositivos ligeros de transporte personal circulando por las calles. Por ejemplo, el robot Segway (Loomo) es una mezcla entre un R2-D2 con sistema de autonavegación y tecnología RealSense y un Segway Mini Pro de dos ruedas autoequilibrado.

Incluso en las sillas de ruedas se está incorporando cada vez más la alta tecnología. La Scewo (anteriormente llamada Scalevo) es la silla de ruedas todoterreno definitiva con tecnología de autoequilibrio que le permite subir y bajar bordillos sin asistencia. Con su ingenioso sistema de orugas de caucho puede subir y bajar escaleras sin problemas y de forma segura.

No solo las personas ancianas necesitan ayuda. La tecnología de asistencia ayuda a las personas discapacitadas a llevar una vida más activa, ya sea mediante sillas de ruedas eléctricas que pueden manejar ellas mismas, avanzados dispositivos andadores conectados al smartphone, como el ROVA, o la nueva generación de prótesis impresas en 3D.

En definitiva, la tecnología de asistencia no tiene que ser reactiva. Aunque la mayoría de los dispositivos para llevar puestos están orientados al ejercicio físico (seguimiento de los pasos dados, las calorías quemadas y las horas de sueño), los futuros dispositivos podrían ofrecer más beneficios para la salud en todos los aspectos mediante la monitorización de las constantes vitales y la prevención de enfermedades como la diabetes y el Parkinson. Si se utiliza del modo adecuado, la tecnología juega un papel fundamental para mantenernos sanos.

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