Unos investigadores emplean unos drones de prueba para rastrear osos polares en el Ártico

by Deb Miller Landau
iQ Managing Editor

Un proyecto piloto único utiliza la tecnología de los drones para ayudar a rastrear la decreciente población de osos polares en el Ártico.

Svalbard es un escarpado archipiélago de Noruega en el Océano Ártico, a mitad de camino entre Noruega y el Polo Norte. A unos 80 grados latitud norte, se encuentra el lugar habitado más al norte del planeta, el hogar de unas 3000 personas.

El escarpado paisaje es de tundra nevada, demasiado implacable como para encontrar arboles u otra vegetación, aunque sí hay mamíferos marinos que viven aquí. También es el hogar de uno de los animales más magníficos y peligrosos del planeta: el oso polar.

Debido a que su hábitat se extiende a lo largo de vastas extensiones, los osos polares son particularmente difíciles de rastrear. Resulta costoso volar en helicóptero a lugares tan remotos, y el ruido y la instalación de dispositivos de rastreo son peligrosos para los investigadores y generan estrés a los osos.

Este verano, el conservacionista del Ártico Ole J. Liodden se ha aliado con Intel para probar una teoría, la de que los drones pueden utilizarse como un método no invasivo de rastrear y documentar a los osos polares en Svalbard.

“Al principio era escéptico respecto a lo que podríamos hacer con el dron”, comenta Liodden, fotógrafo, explorador y fundador del proyecto Osos Polares & Humanos. “Pero empecé a contactar con investigadores de osos polares y estaban interesados. Según parece, llevaban ya un tiempo estudiando los drones”.

Los osos polares son animales blancos, que habitualmente viven sobre un fondo blanco, y sobre el hielo flotante, por lo que son difíciles de ver. Debido a que los helicópteros no pueden acercarse lo suficiente, las imágenes térmicas no han sido demasiado eficientes ya que los osos polares son animales con tan buen aislamiento que no desprenden mucho calor.

Rastrear el comportamiento de los osos polares, el apareamiento, su proceso de alimentación o sus migraciones ayudan a los científicos no solo a comprender los efectos del cambio climático en el Ártico, sino también la salud de todo el planeta.

Hay alrededor de 25.000 osos polares en el mundo. Se espera que esa cifra haya decrecido un 30 % para el 2050, debido principalmente a la caza insostenible y al cambio climático.

Los osos polares se han adaptado a vivir en el hielo, ralentizando su metabolismo y almacenando energía para poder sobrevivir los meses de verano, cuando su alimento escasea.

Debido al calentamiento del clima, el hielo cada vez desaparece antes, declara Liodden.

“Cuando el hielo retrocede, los osos polares no pueden comer su alimento principar, las focas”, dice Liodden. “Tienen que esperar a que haya hielo”.

Como un pájaro en el cielo

En julio, Jeffrey Lo, un piloto de drones de Intel, se unió a Liodden y a otros doce compañeros en un barco rompehielos de más de 20 metros de eslora para probar el uso del dron Intel Falcon 8+ en el rastreo de osos polares. Pese a ser verano, Lo se llevó todas sus capas para mantenerse caliente.

Ole J. Liodden
Ole J. Liodden y el equipo de investigadores también se cargaron de capas pese al tiempo agradable y veraniego del Ártico.

“Empezaba con una camiseta térmica, encima una camisa, luego un forro polar, un chaleco y una chaqueta”, comenta. “Y un cortavientos encima de todo eso. Más un gorro y guantes. Eran un montón de capas”.

El trabajo de Lo era pilotar el Falcon 8+, un dron robusto empleado para inspecciones de aviones y puentes, así como para supervisar construcciones, minas o centros agrícolas.

Según comenta, la habilidad del dron para acceder a lugares remotos y fotografiar a los osos puede ayudar a los científicos a realizar estudios en zonas delicadas, tales como en las cuevas de cría, pues sabiendo si las hembras están sanas y reproduciéndose, sabremos el estado de la población general a grades rasgos.

“Los drones son mucho menos invasivos que los métodos de rastreo tradicionales”; dice Lo. Se cree que ésta ha sido la primera vez que un dron se ha utilizado para capturar información desde el aire sobre el comportamiento de los osos polares, sin interferir en su entorno.

El equipo tenía dudas respecto a cómo respondería frente a los retos de una localización tan extrema, con el viento, el frío que desgasta la batería y el constante balanceo del barco.

El acero de los barcos de metal puede interferir en los campos electromagnéticos necesarios para calibrar las brújulas del dron, por lo que la mayoría de los drones necesitan una superficie plana para poder calibrarse.

“El Falcon 8+ no tiene ese problema”, dice Lo. “Podíamos sacarlo y ponerlo sobre la cubierta, e incluso si el barco estaba balanceándose y cabeceando, lo encendíamos y funcionaba”.

Los drones funcionan a batería, dirigidos a control remoto por un piloto desde tierra. Sus ocho hélices le ayudan a navegar de forma eficiente, con un nivel cero de emisiones y un grado de contaminación acústica casi imperceptible.

Osos polares en la nieve
Un dron sobrevolando puede encontrar con facilidad a un oso polar durmiendo sobre una alfombra de nieve.

La tripulación tardó dos días en encontrar osos polares y, al principio, solo los más experimentados podían verlos.

“Decían, ‘ahí hay un oso’, y nosotros contestábamos ‘¿dónde?’”, comenta Lo, mientras miraban a un mero punto blanco en medio de la tundra. “Pero entonces sacábamos el dron y lo llevábamos a medio kilómetro más o menos del barco, a unos 100 metros de altura, y efectivamente, ahí estaba el oso”.

Según comenta, la resolución era tan buena que podían ver la cara del oso cuando este miraba hacia arriba antes de volverse a dormir. La imagen térmica de la cámara ultra sensible que lleva el dron como carga útil facilita localizar a los osos sobre ese fondo helado.

«Poder ver a un oso polar en su hábitat natural … fue increíble”, comenta Lo, que solo había visto uno en el zoo.

Disparando con cámaras, no con armas

Los osos polares de todo el mundo se ven amenazados por el cambio climático, pero quizás también por la caza indiscriminada.

Entre 800 y 1000 osos polares mueren cada año debido a la caza, según Liodden. Los cazadores han visto incrementarse lo que perciben por sus pieles en un 400 por ciento desde el año 2000, declara Liodden. El precio que una sola piel de oso polar puede alcanzar los 20.000 dólares en una subasta en Canadá. Si se vende en China, un oso polar disecado puede alcanzar los 100.000 dólares , cerca del precio que alcanza un kilo de cuerno de rinoceronte cazado por furtivos.

“Si esto continúa tendremos el mismo problema que con los rinocerontes en África”, comenta.

El acuerdo sobre la conservación de los osos polares de 1973 fue un buen comienzo para contener la caza deportiva de osos polares, añade Liodden. Pero la ley se quedó corta en lo que respecta al controvertido asunto de los derechos de caza para las comunidades nativas tradicionales.

“Mi misión no es la de impedir a los Inuit o a otras comunidades nativas que se ganen la vida, pero creo que algunas de estas comunidades podrían pasarse al ecoturismo”, declara Liodden. “Los animales vivos tienen más valor que muertos. Con la caza de trofeos moderna, los visitantes pueden ‘disparar’ con sus cámaras en vez de con armas.

Dron Falcon 8+
Un dron puede rastrear con facilidad a un oso polar a través de la tundra helada. Fotografía: Ole J. Liodden.

Liodden viaja por todo el mundo, enseñándole a las comunidades nativas las ventajas del ecoturismo. Cree que creando una industria cuyo motor sean los turistas que vengan a ver o fotografiar a los osos se podrán generar beneficios económicos para las generaciones futuras.

Liodden vive a las afueras de Oslo, a unos 2000 kilómetros al sur de Svalbard, pero acaba de completar su trigésimoctava expedición a las islas, por lo que ha visto de primera mano los problemas de los osos polares. Se espera que el metraje, y los datos obtenidos por los drones, puedan ayudar en un futuro a los científicos a comprender qué le está pasando no solo al hielo sino a los propios osos.

“Los osos polares son un símbolo del Ártico. Son animales fuertes e inteligentes”, añade Liodden.

“Si se extinguen, habrá desafíos para todo nuestro ecosistema. Esperemos que los drones puedan ayudarnos a adelantarnos a esos desafíos y a comprender mejor nuestro planeta y preservar su medio ambiente”.

Compartir este artículo

Read Full Story